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¿Vitamina D? ¿Solo sirve para los huesos?

¿Vitamina D?  ¿Solo sirve para los huesos?

¿Vitamina D?

¿Solo sirve para los huesos?

La respuesta es: No.

Durante años pensamos que la vitamina D solo era importante para mantener los huesos fuertes. Pero la ciencia fue demostrando que hace muchísimo más.

Hoy sabemos que existen receptores para vitamina D en casi todos los órganos del cuerpo. Es decir, muchas células "esperan" recibir vitamina D para funcionar correctamente.

Y cada año aparecen nuevos estudios que amplían su lista de funciones.

Entonces... ¿qué es exactamente la vitamina D?

Aunque la llamamos "vitamina", en realidad se comporta más como una hormona.

Nuestro cuerpo puede fabricarla cuando la piel recibe la luz solar, aunque también obtenemos pequeñas cantidades a través de algunos alimentos.

Pero antes de empezar a trabajar necesita pasar por dos "estaciones de activación":

Piel → produce vitamina D gracias al sol.

Hígado → realiza la primera transformación.

Riñón → la convierte en su forma activa, lista para actuar en todo el organismo.

Por eso, para tener niveles adecuados necesitamos mucho más que tomar sol, también es importante que la piel, el intestino, el hígado y los riñones funcionen correctamente.

Mucho más que calcio

Seguramente escuchaste que la vitamina D ayuda a fijar el calcio.

Y es verdad.

Su función más conocida es favorecer la absorción de calcio y fósforo en el intestino, permitiendo que los huesos y los dientes se mantengan fuertes.

Pero ahí no termina su trabajo.

Actualmente sabemos que también participa en:

La salud muscular.

El funcionamiento del sistema inmunológico.

El crecimiento y la reparación celular.

La regulación de distintos procesos hormonales.

Diversos mecanismos metabólicos.

En otras palabras, es una vitamina que trabaja en casi todo el organismo.

¿Dónde la encontramos?

Entre el 80 y el 90% de la vitamina D la produce nuestro cuerpo gracias a la exposición solar.

Los alimentos aportan solo una pequeña parte.

Los que contienen mayor cantidad son:

  • Salmón, sardinas, caballa y otros pescados grasos.
  • Aceite de hígado de pescado.
  • Yema de huevo.
  • Hígado.
  • Hongos expuestos a luz ultravioleta.
  • Alimentos fortificados, como algunas leches, yogures, bebidas vegetales y cereales.

Entonces... ¿por qué tanta gente tiene déficit?

Porque producir vitamina D no siempre es tan sencillo.

Algunas de las causas más comunes son:

  • Pasar poco tiempo al aire libre.
  • Evitar completamente la exposición solar.
  • Tener más de 65 años.
  • Obesidad. (la vitamina se queda retenida en el tejido graso)
  • Piel muy pigmentada.
  • Enfermedades intestinales que dificultan la absorción.
  • Enfermedades del hígado o de los riñones.
  • Cirugía bariátrica.
  • Algunos medicamentos, como anticonvulsivantes o corticoides.

¿Qué síntomas puede provocar?

Muchas veces... ninguno. (pero que no de síntomas no significa que el cuerpo no se vea afectado por su carencia)

Y cuando aparecen, suelen ser muy inespecíficos.

Por ejemplo:

  • Cansancio.
  • Debilidad muscular.
  • Dolor en músculos o huesos.
  • Mayor riesgo de caídas.
  • Mayor riesgo de fracturas.

En niños puede producir raquitismo.

En adultos puede provocar osteomalacia, una enfermedad en la que los huesos pierden resistencia.

Pero atención: estos síntomas pueden deberse a muchas otras enfermedades.

Por eso no alcanza con sospecharlo.

La única forma de confirmar un déficit es mediante un análisis de sangre y la evaluación médica.

¿Conviene tomar suplementos?

No siempre.

Aunque la vitamina D puede comprarse fácilmente, no debería suplementarse sin indicación médica.

Tanto el déficit como el exceso pueden generar problemas de salud.

Los suplementos suelen indicarse con mayor frecuencia en personas con mayor riesgo, como:

  • Lactantes.
  • Adultos mayores.
  • Personas con osteoporosis.
  • Pacientes con enfermedades intestinales.
  • Personas con enfermedad renal o hepática.
  • Personas con obesidad.
  • Pacientes sometidos a cirugía bariátrica.
  • Personas que reciben medicamentos que alteran el metabolismo de la vitamina D.

El dato que probablemente no conocías

Los investigadores encontraron receptores para vitamina D en distintas regiones del cerebro.

Entre ellas:

  • Hipocampo.
  • Corteza cerebral.
  • Cerebelo.

Los estudios muestran que participa en procesos relacionados con:

  • La supervivencia de las neuronas.
  • La comunicación entre células nerviosas.
  • La regulación de la inflamación.
  • La protección frente al estrés oxidativo.
  • El equilibrio del calcio dentro de las neuronas.

Además, varios trabajos observaron que las personas con niveles bajos presentan, en promedio, un mayor riesgo de deterioro cognitivo, demencia y enfermedad de Alzheimer.

¿Significa esto que tomar vitamina D previene estas enfermedades?

Todavía no.

Por ahora solo existe una asociación, por lo que se necesitan más investigaciones antes de sacar conclusiones.

En resumen…

La vitamina D ya no puede considerarse solamente "la vitamina de los huesos".

Mantener niveles adecuados forma parte de una buena salud.

Pero, como ocurre con cualquier tratamiento, más no siempre significa mejor.

Si pertenecés a un grupo de riesgo o sospechas que podés tener déficit, consultá con un profesional. Un simple análisis de sangre puede ayudar a determinar si realmente necesitás suplementación.

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